sábado, 13 de octubre de 2012

Magali

Era tan solo una pequeña de 17 años, pero hacía que mi sangre recorriera mi cuerpo en menos de lo que dijera su nombre. Cuando la vi por primera vez no me causó gran impacto, pero conforme la fui tratando el interés por ella fue mayor y mayor; esos ojazos esa mirada tan perversa e inocente que me llevaba a querer satisfacer la perversión de su inocencia.
Una noche, mientras un Camel se calcinaba entre mis dedos ella apareció, ebria, sobre la misma calle, recargada en la pared iluminada por la soledad de la oscuridad; con su carita de niña frágil, con esa mirada tan dulce, tan tierna; solo me atreví a abrazarla, preguntarle qué había pasado y se quedó dormida en mis brazos. La llevé a mi casa, era lo menos que podía hacer.
Ahí acostada, dormida, tan vulnerable... tan... SOLA... mi moral empezó a hundirse, mi lado oscuro estaba liberándose de una manera taaan PODEROSA que me disponía a hacer algo IMPERDONABLE.

En ese momento... ELLA DESPERTÓ.

La carita inocente se había convertido en LA MAS SENSUAL DE LAS EXPRESIONES. Su mirada ya no tuvo mas ternura y mi razón fue dominada por el instinto. En ningún momento nos dimos cuenta cómo pasó pero la ropa dejó de existir para nosotros, sus labios recorrían mi cuerpo y mis manos el suyo; su cabello alborotado, sus mejillas brillantes reflejando la tenue luz que iluminaba su piel, con los brazos extendidos dejando al descubierto sus axilas que elegantemente bajaban llevando mi mirada hacia la sombra de sus hermosos senos, y yo perdido en esa silueta que me hacía olvidar de quién era. 
Y al momento de penetrarte, descubrí que eras virgen.
Nunca olvidaré tu cara mientras lo hacía, como si te hubieras enchilado (y lo habías hecho xD) pero tampoco olvidaré que esa noche, la primera vez que tuviste sexo, me enseñaste cosas que no había imaginado y siendo una principiante te comportabas como una MAESTRA.

Esa noche se quedó solamente en mi recuerdo, porque al otro día despertaste tan fresca, tan tierna e inocente, que no recordabas lo que había pasado la noche anterior; y tampoco tuve el valor para decírtelo.
Tal vez muchas preguntas quedaron sin resolverse para ti, tal vez nunca sepas la respuesta; pero cada vez que te veo, noto en tu mirada esa chiquilla que juega, que ríe y que un segundo después se convierte en la más  PUTA, EN LA MÁS IRRESISTIBLE Y PERVERSA de las mujeres.

Ella nunca sabrá lo que pasó esa noche, porque estoy a punto de morir. Los zombies finalmente me han atrapado.

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