Ha pasado tanto tiempo desde la última vez que tuve sexo,
que ayer no pude más, deseaba tanto que el placer y el calor corrieran por el
interior de mis venas que trataba de buscar cualquier excusa para llamar y
decirle a alguien –Solo esta noche-.
Se me da fácil la seducción pero toda estrategia resulto
fallida, me decepcionaba cada llamada con una respuesta: “No puedo”. Me enojaba
tanto que todas las posibilidades de mi agenta telefónica se negaran; y
realmente deseaba compañía, sin importar que fuera de una deliciosa figura
femenina con su suculento sexo mojado entre mis sabanas o fuera un caballero
que me penetrara tan duro que me dejara tan deseosa para volverlo a hacer.
Quería entender porque nadie quería sexo y cinco minutos
antes de que saliera a pagar por sexo entro una llamada…
-Hola linda!- me dijo su aguda voz que penetro en mis oídos con rapidez
y pensé que quería lo mismo que yo.
-Hola dulzura… como has estado?- Pregunte en un todo bajo y un poco mas
lento
-Pues algo triste.... en ese momento me llegaron las esperanzas de
satisfacer mis ganas de alguien
-Que tienes hermosa? Puedo consolarte?- Pregunté
-Claro, crees que podrías venir a mi casa y charlar un rato?- Me dijo
ansiosa
-Por su puesto llego en unos 20 minutos- mi corazón se aceleraba
-Te espero- y colgó
Tome las llaves de mi auto y una botella de vino; me dirigí
hacia el centro de la ciudad, vive en un edificio cercano a la alameda; en el
estacionamiento me permitieron la entrada y solo tome mi teléfono antes de
bajar del carro y mientras subía al piso 8 mantenía el registro de llamada para
llamarle cuando estuviera afuera de su lujoso departamento. Saliendo del
elevador la llame y enseguida abrió la puerta, estaba con una linda bata rosada
que me dejaba ver sus pechos y su cabello muy alborotado, la salude y solo me
pase viendo la sala, enseguida escuche como azotó la puerta y la luz del cuarto
bajo solo un poco; puse la botella se vino sobre la mesa de centro al voltear
se acercó a mi y tomándome del rostro comenzó a besarme, la tome de la cintura
y los besos cada vez eran mas apasionados, jalaba su cuerpo hacia el mio y ella
se aferraba. Subí mis manos y desabroche los tirantes de su bata, los besos
continuaban y su piel solo estaba protegida por esa suave bata que después de
eso callo al suelo, sus hermosos pechos y su delicada piel me hacían excitarme
con solo tocarla, me quito la blusa y poco a poco fue quitándome la ropa hasta
terminar recostadas en el sofá.
Esta encima de ella completamente desnuda, solo acariciándola
y con cada caricia logrando que se mojara lentamente, toque su clítoris y jugué
con el mientras mordía sus senos, gemía tan rico pidiendo que la follara; se movió
bruscamente tirándome del sofá y corrió hacia otra habitación y cuando regreso
traía un arnés en las manos. Al verla reí y su mirada era tan provocativa que
me acerque a su cuerpo desnudo a mitad de la sala y tome el arnés; corrió al
sofá y me lo puse. Cuando estaba de nuevo con ella pase el dilo por fuera de
todo su sexo y cuando su vagina estaba muy mojada la penetre con mucha fuerza y
lo único que pudo hacer fue gemir, sus piernas abiertas y yo follandola tan
duro como ella lo deseaba, viendo como sus senos se movían al ritmo en que la
penetraba y gritándome que lo hiciera mas rápido, tratando de sostenerme para
no caer en ella.
Todo fue tan perfecto, quede tan satisfecha de terminar con
ella en su sala completamente dormidas que ni tiempo hubo de poder beber el
vino, prometiendo que la próxima vez la botella quedaría vacía…
